Invertir en propiedades en Chile es casi siempre fácil. Cualquier persona puede comprar, incluso sin poner un pie en Chile. Lo único necesario es tener un número de RUT, que es la identificación del contribuyente de impuestos que muestra a la persona en el servicio de impuestos internos de Chile. Es gratis y para obtenerlo lo único que se necesita es ir a la oficina de SII (Servicio de Impuestos Internos) y completar un formulario con información personal, como nombre completo, número de pasaporte, dirección y correo electrónico. El número de RUT se genera inmediatamente, y aparece en una tarjeta que es enviada por correo convencional en el plazo de un mes. Mientras tanto un documento temporal se le entrega, donde aparece el número de RUT con la fecha de expiración de la Cédula de Identidad, no del número de RUT, después de 3 meses. Tener un número de RUT significa formar parte de las personas que se consideran contribuyentes en Chile y, salvo que origine impuestos que deba pagar, no implica ninguna obligación mayor.
La razón para necesitar un número de RUT para comprar una propiedad, es que los propietarios tienen que pagar contribuciones por el bien raíz. Este impuesto es muy bajo y no es necesario considerarlo incidente en la inversión.
Si está fuera del país, el número de RUT, como todo en Chile, puede ser obtenido a través de un poder extendido en cualquier país que tenga un consulado Chileno. Entonces, si está planeando invertir en Chile, pero se encuentra en cualquier parte del mundo, sólo tiene que ir al consulado más cercano, firmar el poder y enviarlo a Chile. Esto pasa por el Ministerio de Relaciones Exteriores para ser legalizado (básicamente poner el timbre que reconoce la firma del cónsul) y después pasa por un notario para que quede definitivamente válido y listo para ser utilizado. Después de esto el abogado, o quien usted determine para eso, podrá actuar en su nombre con toda la libertad que le da dicho poder.
Comprar una propiedad es normalmente algo fácil y seguro. A diferencia de otros países, tenemos oficinas en cada ciudad, que registran públicamente las inscripciones de cada transacción que ha existido de cada propiedad en su jurisdicción, llamados Conservador de Bienes Raíces (CBR). Este registro incluye los dueños, precios, deslindes, superficies, servidumbres, hipotecas, restricciones, etc. que pudiesen afectar a la propiedad. Una vez que ha encontrado la propiedad que le interesa, y antes de firmar el contrato de compraventa, se recomienda hacer un estudio de títulos para asegurarse de que la propiedad esta saneada. Este estudio es realizado normalmente por un abogado contratado por el comprador, si compra al contado, o por la institución que otorgará el crédito hipotecario, y debería incluir por lo menos los últimos 10 años de la historia de la propiedad.
Las copias legalizadas necesitan ser inscritas en el Conservador de Bienes Raíces (quien también cobrará el 3 por mil del precio de compra) para que queden en el registro público, referente sólo a propiedades. Este es el paso más importante en la compra de una propiedad; una vez que el contrato ha sido firmado, la propiedad se ha vendido, sin embargo, el título de dominio no se hará efectivo hasta que se inscriba en el Conservador de Bienes Raíces y sea parte del archivo público. Entonces se recomienda inscribirla lo antes posible y pedir un certificado de dominio vigente que indica que la propiedad no presenta ningún problema y que está a su nombre. Tener este documento es como tener un seguro y hace al Conservador responsable de lo que certifica.
Sin embargo, para un extranjero no siempre es fácil adquirir una propiedad en Chile y menos si hay un crédito hipotecario de por medio.
Si el extranjero está comprando la propiedad al contado, contrariamente a lo que se podría suponer que esto facilitaría las cosas, se origina una situación de duda acerca de la procedencia de los dineros y en casos excepcionales se deberán entregar los antecedentes de su procedencia al Consejo de Defensa del Estado.
En general, los extranjeros que cumplan con todas las exigencias comunes para todos los chilenos más la presentación de la Visa permanente, el RUT y la acreditación de un trabajo bien remunerado y una cierta antigüedad que normalmente es de un año y más, es más que suficiente ya que para un Banco la sola inscripción de la propiedad sujeta a una hipoteca a su favor es garantía más que suficiente.
Por supuesto que si la fuente de trabajo del extranjero está ligada a una institución financiera o bancaria, los trámites se agilizan mucho.